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Yúmare o Tutugúri

En el estado de Chihuahua, en la frontera norte de México, habitan varios grupos indígenas –pima, rarámuri, guarijío y ódame-. Estos tres últimos se ubican en la actualidad al sureste del estado, en dos amplias regiones identificadas como "Alta Tarahumara" y la "Baja Tarahumara", testimonios que derivan de la configuración de la zona (montañas, barrancas y mesetas). Antes de la llegada de los españoles, a estas regiones, los grupos indígenas ocupaban un amplio territorio del centro, sur y norte; la conquista les obligó a reducir sus dominios y a compartir su actual territorio con otras culturas; este acercamiento entre diferentes grupos indígenas provocó un fuerte intercambio de conceptos culturales.

La cosmovisión actual de estas culturas es reflejada en la celebración de sus fiestas, donde se pueden observar tanto los elementos de origen precolombinos como las influencias del mundo occidental.

La celebración de estas fiestas se puede dividir en dos ciclos: el agrícola (como remanente precolombino) y el de la iglesia Católica. Cada cual tiene objetivos distintos aunque las características formales parezcan semejantes.

La celebración de fiestas correspondientes al ciclo agrícola tendrá como objetivo principal el propiciar el bienestar de la comunidad (tierras, lluvia, salud, etc…) no tienen una fecha exacta de celebración, ya que dependerá de la necesidad de la misma comunidad; son organizadas por la persona que lo solicita o por el gobernador tradicional y curandero del grupo.

En cambio, el calendario propuestos por la iglesia establece fechas específicas para las celebraciones, las cuales son dedicadas a la veneración de imágenes y símbolos católicos; estas son organizadas por los fiesteros que se eligen anualmente por el colectivo. En ambas celebraciones hay algunos elementos semejantes; la celebración inicia al atardecer y termina al amanecer; en ellas, se ofrece el tónari y tesguino; además es imprescindible la presencia de autoridades indígenas y sus discursos en todos estos eventos.

Yúmare o Tutugúri

Con estos nombres se identifica entre los rarámuri o tarahumaras y guarijíos o warijíos a las ceremonias de mayor importancia que se llevan a cabo durante el ciclo agrícola festivo. Estas ceremonias tienen varios objetivos o variantes, entre los que destacan tres: uno, "la fiesta de la lluvia", en la cual se reúnen el mayor número de familias posibles para invocar por el agua que regará sus campos de siembra; dos, "la fiesta del maíz tierno", donde cada familia presenta las primeras mazorcas cosechadas (y productos que se cosechan simultáneamente –frijol, calabaza y hortalizas-) ante una ofrenda, con el fin de bendecirlas y agradecer los favores proporcionados durante ese periodo agrícola; y tres, "la Fiesta de la Cosecha", la cual se lleva a cabo hasta haber levantado la última mazorca.

El yúmare o tutugúri puede celebrarse de dos maneras -comunal y particular- para lo cual cada familia o comunidad cuenta con su patio para tal celebración. Los objetivos mencionados varían además dependiendo de la necesidad o necesidades de algún miembro de la comunidad –salud, alejar la enfermedad, curar la tierra o los animales, solicitar bienestar económico, ayudar al algún miembro familiar a subir al cielo-. A la celebración en que se ruega por que el alma de un difunto suba al cielo se le denomina Nutea o Nutékima, y es de particular importancia pues en ella participan los ancianos, niños y mujeres familiares del fallecido, bailando tanto en el yúmare como en la danza de Matachines.

La celebración de estas ceremonias, entre los rarámuri, requiere de un permiso del gobernador tradicional –siríame-, así como el permiso y presencia del curandero –owirúame- de la comunidad; después de que el solicitante les expone los motivos para la realización de esta evento, ellos proponen o dan una fecha exacta: en el caso de ser familiar, el dueño de la casa realiza todos los gastos de comida y bebida, así como la organización del evento (hacer las invitaciones, barrer el patio, poner la ofrenda, acarrear la leña, etc…); y en el caso de ser comunal, el siríame se encargará de avisar a la comunidad de la fecha de celebración del evento, así como de la organización de los gastos y quehaceres de la comunidad.

El yúmare se realiza al caer la tarde. Se colocan en el patio de tres a cuatro cruces, la mayoría dirigidas hacia el oriente y una siempre hacia el poniente; los "cantores", encabezados por el owirúame o curandero, se colocan al centro del patio y realizan reverencias a los cuatro puntos cardinales con una base rítmica que hacen con maracas; la comunidad forma una fila de hombres y otra de mujeres, cada una de las cuales forman un círculo concéntrico al inicio del baile, lo que es señalado por el canto; danza y canto son ejecutados durante toda la noche, para finalizar al amanecer.

Los cantos son generalmente dirigidos por uno o varios cantores (cantos y rezos), aunque existen ocasiones en que el owirúame lleva a cabo esta función; en uno u otro caso, suelen agregarse más personas de la comunidad, quienes cantan a manera de coro. El yúmare es contextualizado musicalmente de diferentes maneras, entre las más comunes: canto acompañado invariablemente por maraca o maracas, un violín, o violín y guitarra sexta.

Los cantos parecen lamentos debido a que los sonidos son producidos entre dientes, ininteligibles al extraño; sin embargo, algunos investigadores han recopilado y transcrito de manera literal y musical varios de estos cantos.

Semana Santa

El arribo de los misioneros Jesuitas al estado de Chihuahua provocó varias influencias conceptuales entre las culturas autóctonas, ejemplo de ello es el sincretismo que se manifiesta en la celebración de la Semana Santa; empero y la presencia de esta celebración entre las culturas indígenas Chihuahua (una de las más importantes del calendario de la iglesia Cristiana) conserva muchos elementos culturales precolombinos; supuestamente, la Semana Santa suplió las celebraciones de yúmare o tutugúri con el objetivo de propiciar la buena tierra para la siembra, a diferencia de la Semana Santa, donde el motivo principal trata sobre la muerte y resurrección de Jesucristo, de lo que los grupos indígenas actuales interpretan como la muerte y resurrección de la tierra.

Entre los rarámuri la Semana Santa inicia con la cuaresma; durante esta, no se ejecutan los instrumentos de cuerda, se guardan y dejan su paso a la flauta y el tambor, los que "recordarán" el periodo de constricción y de meditación durante este lapso de tiempo. A partir del Miércoles de Ceniza se inician una serie de procesiones, en las que aparecen varios personajes rituales; estas procesiones se repiten semanalmente hasta el Domingo de Ramos, momento en el que la gente se congrega en la comunidad señalando el inicio formal de la fiesta.

 

 

 

Fuente: http://www.cdi.gob.mx/participacion/musin_chihuahua/chihuahua.html