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Ihuatzio, Michoacán

ibahZona Arqueológica

Como llegar

Se llega por la carretera Quiroga-Pátzcuaro, tomando la desviación hacia el poniente en Sanabria. Saliendo de la población de Ihuatzio, hacia el norte, se halla el camino de aproximadamente 800 metros y lleva hasta la entrada a la zona arqueológica.

"Lugar de coyotes" en lengua purépecha o tarasca.

Importancia del sitio

Ihuatzio es un sitio construido en una meseta artificialmente nivelada con una gran cantidad de trabajo invertido para ello. Se localiza en la ribera oriente del lago de Pátzcuaro. Este asentamiento es relevante para la historia prehispánica de Michoacán en él se han dado hallazgos arqueológicos relevantes: tal es el caso de esculturas que representan a Chac-Mool (elemento característico de la cultura tolteca) y una serie de caminos y murallas que rodean al sitio.

Históricamente se habla de Ihuatzio como una de las tres cabeceras del imperio purépecha o tarasco al momento de su consolidación como grupo hegemónico.
Las actividades desarrolladas por los tarascos o purépechas en este sitio, estaban relacionadas con la organización económica y social de los diferentes sectores de la sociedad prehispánica y con actividades de carácter ritual y ceremonial. Lo anterior se deduce gracias a los restos arqueológicos en sí mismos, como a los datos aportados por fuentes escritas en la época de la conquista española. Entre dichas fuentes destacan, la Crónica de Michoacán, El lienzo de Jucutacato y la relación de las ceremonias y ritos y población y gobernación de los indios de la provincia de Michoacán (conocida simplemente como Relación de Michoacán).

Ihuatzio

Historia del sitio

Es muy difícil hablar sobre la construcción del sitio a partir exclusivamente del dato arqueológico. La "Relación de Michoacán" menciona que a la muerte de Tariácuri, que sin duda es el personaje más destacado dentro de la narración, el poder político y religioso que se concentraba en su persona, es dividido en tres señoríos: Pátzcuaro, Ihuatzio y Tzintzuntzan. Donde fueron señores principales: su hijo menor Huiquingaje y sus sobrinos Hiripan y Tangaxoan.

De este acontecimiento trascendental para el desarrollo político y militar de los tarascos, fray Jerónimo de Alcalá da testimonio en la siguiente forma:
"...en rompiendo el alba, antes que hiciese claro, subió a un montecillo Tariácuri, llamado Thiapu, y escombró ahí aquél lugar un pedazo y juntó tres montones de tierra y puso encima de cada uno una piedra y una flecha. Y subieron sus sobrinos a aquél montecillo...[donde Tariácuri les dijo:] Oídme, hijos: mira Hiripan así ha de ser tres señores. Tu estarás en este montón que está en medio, que es el pueblo de Coyoacán [Ihuatzio]: y tú Tangaxoán estarás en este montón que es el pueblo de Michoacán [Tzintzuntzan]; y tú Huiquingaje, estarás en este pueblo que es el pueblo de Pátzcuaro. Así serán tres señores."

Este acontecimiento es muy importante para entender el crecimiento y desarrollo de Ihuatzio, pues gracias a la iniciativa que siempre manifestó Hiripan durante las conquistas, el poder se volvió a concentrar, pero ya no en una determinada persona, sino en un determinado espacio: Ihuatzio. Se han obtenido fechamientos por radiocarbono que ubican al sitio en el año 1510 al 1575.

El sitio fue abierto al público después de las primeras exploraciones, en 1937-1938, aunque se cuenta con registros de visitantes de 1994 a la fecha.

La primer referencia de la existencia de vestigios arqueológicos en este lugar, se remonta a 1799 con la descripción de Bravo Ugarte, quien aportó datos acerca del sistema constructivo, mencionando que reflejaba un bajo nivel tecnológico ya que no se usaban la cal ni la arena; sin embargo, hizo referencia a las grandes dimensiones del sitio. Posteriormente en 1855 fray Pedro Beaumont, en la Crónica de Michoacán, presenta el primer mapa de la cuenca de Pátzcuaro, donde señala los asentamientos más importantes de los tarascos. Beaumont se refiere a Ihuatzio como uno de los principales asentamientos tarascos de la cuenca de Pátzcuaro.

Marquina, en 1929, realizó el primer reconocimiento a nivel de superficie, describiendo y croquizando por primera ocasión, las estructuras de base rectangular. Según él, Ihuatzio está compuesto de dos grupos principales: una plataforma orientada norte-sur de 400 metros de largo por 300 de ancho. Dicha plataforma está delimitada por anchos restos de muros. En su centro hay 3 yácatas (estructuras de planta mixta) con frente al oriente. Al norte de esta plataforma se encuentra otra de menores dimensiones (300 por 180 metros) orientada oriente-poniente, también limitada por sus lados mayores por altos muros escalonados de 10 metros de ancho que forman una plaza de 223 por 147 metros. En esta plaza se encuentran dos estructuras rectangulares también con frente al oriente, asentadas sobre una plataforma común de 87 por 37.5 metros.

Durante los años de 1937 y 1938, Caso y Acosta efectuaron trabajos de excavación, liberación y consolidación de las estructuras de base rectangular. Durante estos trabajos fue encontrado el Chac Mool, elemento ritual que denota un contacto cultural con sitios toltecas como Tula donde este elemento arqueológico constituye un rasgo distintivo.

IhuatzioLos trabajos de limpieza, liberación y consolidación de estructuras más recientes han sido efectuados por Estela Peña (1981), Lilia Trejo (1984, 1985, 1987) y Efraín Cárdenas (1991, 1992). Este último también realizó algunas excavaciones pendientes a la obtención de fechamientos por radiocarbono.

Recorrido

Los rasgos característicos del sitio arqueológico de Ihuatzio son las murallas-calzadas y los muros calzadas. Las primeras constituyen un sistema de comunicación entre los principales grupos de construcciones y los puntos de acceso al sitio empleados en época prehispánica. El segundo elemento, al igual que las calzadas, constituye un sistema de caminos al interior del sitio, sólo que sus funciones pudieron ser más diversas, como servir de muralla defensiva y limitar el acceso tanto al sitio como al interior del mismo.

Plaza de armas

Es la zona abierta al público. Consiste en un gran espacio cuadrangular delimitado por dos elementos llamados uatziris por la gente del lugar. Esos elementos son anchos muros escalonados por ambos lados, a cuyo lado superior se accedía por una escalinata remetida. En el extremo poniente de la plaza se desplantó una plataforma rectangular de 1.5 metros de altura sobre la que se construyeron dos basamentos que se describirán a continuación.

Plataforma

Es de base rectangular, construida a base de un núcleo de tierra y piedra,
recubierto con lajas sin cementante. El acabado estaba dado con bloques tallados de piedra que localmente llaman "xanamu" (piedra áspera en Purépecha o tarasco) de los que quedan únicamente algunos testigos. Mide 87 metros de largo; 37.5 de ancho y 1.5 de alto. Sobre ella se construyeron las siguientes estructuras.

Basamentos piramidales

Son dos estructuras orientadas oriente-poniente con la escalinata hacia el oriente. Consisten en un núcleo de piedra brasa, recubierto con muros escalonados de laja, que dan lugar a 11 cuerpos, cuyo acabado también consistía en losas de "xanamu". De las escalinatas solo quedan testigos, ya que fueron borradas. Entre estas dos estructuras hay un pasillo de 1.65 metros de ancho donde se hicieron excavaciones que arrojaron esqueletos humanos y la escultura del Chac-Mool.

Las yácatas (montón de piedras en lengua tarasca)

En número de tres, se localizan en otra gran plaza al sur de la plaza de armas, que aún no se halla abierta al público. Estos edificios, cuya planta combina el rectángulo con el semicírculo, son característicos de algunos sitios purépechas de los siglos XV y XVI. Tenían una escalinata adosada al centro de su cuerpo rectangular. Estas tres yácatas tienen su frente hacia el poniente, por la parte semicircular de sus cuerpos, precisamente frente a una de las murallas calzada mencionadas a continuación y constituyen un sistema de comunicación entre los principales grupos de construcciones y los puntos de acceso al sitio empleados en época prehispánica.

Calzada del Rey

Un rasgo característico de este sitio, único en la arquitectura prehispánica no sólo de Michoacán sino también del Occidente de México, lo constituyen unas enormes construcciones de aproximadamente 250 metros de largo, por 20 de ancho y más de 5 metros de altura, que están conformadas por varios cuerpos escalonados y ubicadas en los sectores oeste y sur del sitio. En su parte superior tienen un piso de tierra aplanado, delimitado por dos pequeños muros a modo de protección para los caminantes. Por su forma, por la distribución que presentan en el paisaje y por los espacios que comunican, se supone que servían como caminos por los que el "Cazonzi" (como se llamaba al monarca purépecha o tarasco) era transportado del centro ceremonial a diferentes puntos del sitio.

Muro-calzada

Este es otro elemento poco frecuente en la arqueología del Occidente de México, consiste en una estructura construida con un sistema similar al que se empleó en los edificios rectangulares: un núcleo de tierra cubierto con piedras lajas. Este muro también presenta un aplanado superior y cuerpos escalonados, pero es de menor altura que los muros de la calzada del Rey descrita anteriormente, mide 2.5 metros de altura en promedio; este muro se localiza rodeando una gran parte del asentamiento y su función fue doble, ya que servía como camino y como elemento defensivo.

Mirador

En el sector sur se encuentra otro elemento único, consistente en una construcción de base circular, tiene la forma de un cilindro. Este edificio, exclusivo del sitio arqueológico de Ihuatzio, no presenta un acceso bien definido y su función precisa se desconoce. Sin embargo, dada su ubicación estratégica, se supone que se destino a la observación del cosmos o como mirador. De lo que sí estamos seguros es de que ni en toda la zona lacustre de Michoacán, ni en los sitios registrados en los estados de Guanajuato y Jalisco existe un elemento comparable.

Días: Lunes a Domingo

Horario: 10:00 a 18:00

Cuota: $31.00

Fuente: INAH

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