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Son jarocho

Región del Sotavento

El son jarocho es una expresión musical de origen colonial enraizada en la zona del Sotavento (parte de los estados de Oaxaca, Tabasco y Veracruz). Su máxima expresión es la fiesta tradicional del fandango, en la que se combinan música, danza (zapateado) y poesía (canto en décimas).

La música tiene un ritmo armónico generalmente sesquiáltero, con síncopas y contratiempos, la lírica está compuesta por coplas cambiantes llamadas “versos”, y la danza se basa en el zapateado, similar al zapateado de algunas otras regiones del país.

Nombre y origen del son:

El adjetivo jarocho señala su pertenencia a la cultura afrodescendiente en la región del Sotavento mexicano. El sustantivo son designaba a principios del siglo XIX a cualquiera de los sonecitos del país que incorporaban baile en los eventos populares y contenían rasgos estilísticos mestizos.

Su origen se remonta a la época colonial, en donde se mezclaron elementos españoles, indígenas y africanos. Existen registros de que se practicaba a principios del siglo XIX desde la Cuenca del Rio Nautla, en el estado de Veracruz hasta Huimanguillo, hoy estado de Tabasco, así como en Córdoba, en la cuenca del Papaloapan, en la cuenca del Coatzacoalcos, en las regiones de Los Tuxtlas, los llanos de San Juan del Estado de Veracruz, en la localidad de Chacalapa y en la parte norte de Oaxaca (Tuxtepec, Loma Bonita, Cosolapa, Acatlán de Pérez). Hoy en día, esta expresión artística es conocida en todo el país.

Trajes mexicanos (un fandango), 1855.

Indios indígenas del Pánuco, litografía anónima del siglo XIX

Características musicales:

La forma musical se basa en la alternancia de melodías instrumentales llamadas “figuras” con melodías cantadas llamadas “pregones”, en las que se cantan los versos. Los contramotivos que contrapuntean con los pregones se llaman “tangueos” y son básicamente combinaciones rítmico-armónicas con una abundancia de sextas y novenas en las que se dan la polirritmia y otros elementos de origen africano como las síncopas y los contratiempos.

Los viejos soneros no tienen el concepto de compás, sino que se guían por el rasgueo de la jarana, los pasos del zapateo, las melodías y el sentido común; sin embargo, algunos jóvenes creen que podría contarse en compases mixtos de 3/4 y 6/8, o en 12/8, pero lo fundamental es la yuxtaposición del 2 y el 3. Hay muy pocos sones tocados en compás binario.

El llamado “café con pan” es un esquema rítmico usado en el son jarocho y en varios géneros latinoamericanos. En 6/8, el ritmo sería el siguiente: 1/8 como anacrusa y después 1/8 -1/4 - 1/4 - 1/8, correspondiendo cada sílaba a un sonido.

Zapateado “café con pan” en La Morena:

De la misma manera que la mayoría de la música campesina latinoamericana, el auténtico son no está temperado en base a una afinación de “LA = 440”, sino que el tono es relativo y depende de diversos factores que incluyen el clima, el tipo de voz de los cantadores, las características de los instrumentos y el gusto de cada comunidad e intérprete.

Instrumentos:

Jaranas, Requinto y Leona

Arpa Jarocha

 

Marimbol

Tarima, Quijada de burro y Pandero jarocho

Características dancísticas:

El instrumento más sonoro del son es la tarima sobre la que los bailadores ejecutan los pies del zapateado. La coreografía también sigue la estructura de la música, ya que en el momento de las figuras instrumentales, el bailador debe ejecutar un tipo de pasos llamados “redobles” y en el momento del pregón y tangueo, se bailan otro tipo de pasos llamados “mudanzas”.

Zapateado jarocho:



La versada:

Se le llama versada al conjunto de versos y coplas que posee cada cantador y que él mismo y otro cantador cantan en cada son, ya sea en un fandango o fuera de él. También se le llama versada a la actividad en la que se dicen versos, ya sean sabidos o improvisados. A los que dicen versos sabidos se les llama “decidores” y a los que crean los versos se les llama “improvisadores”.

El contenido temático depende del son que se ejecute, pues cada son tiene su propio tema. Así tenemos, por ejemplo que en “Las Justicias” se cantan décimas a lo divino o en argumento mayor; en el “El Siquisirí” se abordan temas de amor en dos sextillas; en el “Buscapié” se cantan octavillas, décimas y sextillas de contenido oscuro y luminoso de manera alternada. Cada son tiene su propio desarrollo y normalmente se empieza por saludar, para pasar enseguida al tema principal y finalizar con la despedida.

Los Vega, el Siquisirí:

Para los cultivadores del fandango existen reglas claras de cómo abordar un son y cuál debe ser su contenido. Para los soneros que ejecutan sones fuera de los fandangos, también existen reglas propias del lugar, el motivo, las personas, etc., pero éstas son menos estrictas.

Existe la imagen estereotipada de que los cantadores deben siempre conducirse de manera chusca, cómica, ingeniosa, hilarante y pícara. Sin embargo no siempre es así y se observa muchas veces un alto nivel poético y lúdico entre los cantadores, así como un público cada vez más exigente en cuanto a las formas y el contenido del verso.

Versada fija: A diferencia de los corridos o de las canciones, boleros y demás, no existe una versada fija en el son jarocho. Lo que existe es un tema característico de cada son y un desarrollo temático que corresponde al estilo propio del cantador. Existe una gran cantidad de versos y coplas del dominio público que son cantadas en cada son, pero dicha preferencia es totalmente opcional. También existe el ejercicio de la improvisación de coplas que son elaboradas en el momento mismo de la ejecución del son, pero tampoco existe una obligación de improvisarlas a menos que se trate de un contrapunteo entre repentistas.

Son de Madera, El aguanieve con versos:


Protocolo de los cantadores:

Actualmente se observa un descuido en las reglas de cantar. Sin embargo, existen reglas claras acerca de esa actividad. Como el guitarrero, también llamado requintero o punteador, que ocupa el lugar central frente a la tarima. Los jaraneros más viejos, los flancos inmediatos; a los cantadores les corresponde el lugar de los flancos extremos, y a los aprendices los lugares de atrás.

Los músicos en los Tuxtlas se afinan al tono de los cantadores y estos conviene entre sí el número de coplas, correspondiendo al guitarrero la detonación y la orden de terminar el son. El ambiente ampliamente participativo del fandango da la impresión de desorden. No es así. De acuerdo a las reglas antiguas el máximo de cantadores en un son de fandango es de cuatro y el pregón es la manera de apartar el siguiente turno en la ronda. El relevo de cantadores está permitido pero para ello debe desocuparse el lugar de los flancos y ser ocupado por los nuevos cantadores siempre y cuando así lo autorice el guitarrero quien puede en cualquier momento dar por concluido el son.

Métrica: Décima, cuarteto, sexteto y octeto, octosílabos generalmente, son utilizados.

El pájaro cú

Pajarito eres bonito
y de bonito color,
pajarito eres bonito.
Pero más bonito fueras
si me hicieras el favor
de llevarle un papelito
a la dueña de mi amor.

El pájaro cú, los Utrera:

Contextos (etnográficos)

El son jarocho se ejecuta en fandangos, versadas, veladas, espectáculos folklóricos, restaurantes, películas, conciertos y encuentros de jaraneros.

Fandango en la ciudad de Tlacotalpan

La laudería jarocha

Para adornos se ensamblan maderas de diferentes tonalidades, como primavera, chagani, cedro, pinabete alemán, ébano. Los instrumentos se realizan con las esquinas de la caja de resonancia en forma ovalada. Pueden hacerse trastes de hueso e incrustaciones de madera.

Laudería

El traje jarocho

Traje de jarocha tradicional:

Traje de jarocha

En la tradición jarocha no existe un traje único sino que cada región ha generado su manera particular de vestir, a lo largo del proceso que, partiendo de los Negros y las Negras como casta colonial, devino a lo largo de los siglos en el Jarocho y la Jarocha. Para fines más bien espectaculares se ha estandarizado un "traje" que consta de camisón (versión antigua) blusa y enagua blanca elaborados en algodón español rejillados, falda de organdí suizo con tres holanes y con cola (puede ser en colores pastel o blanco para novia), pañuelo bordado en tul de algodón, delantal o mandil en terciopelo negro bordado con flores.

Adornos en la cabeza: dos trenzas atadas hacia atrás unidas en un lazo o moño al frente detrás un cachirulo de carey con oro y piedras preciosas incrustadas, flores a la izquierda si es soltera a la derecha si es casada. Para sujetar el pañuelo al frente un camafeo de oro, siete cadenas de oro, aretes de filigrana de oro, abanico pericón con su colgante, media cañas, semanarios etc. El traje de jarocha folklórico, es una construcción escenográfica. La falda se elabora en organza, por lo regular en color blanco y está elaborada con 10 piezas para darle mayor vuelo. En medio de cada pieza figuran en encaje diversos motivos como abanicos, moños etc.

El traje de jarocha potrerano: el pañuelo es elaborado en algodón al igual que la falda, es estampada y con motivos florales, blusa elaborada en ganchillo u horquilla, al igual que la enagua blanca, actualmente se usa el traje potrerano sin el pañuelo de encima.

Hombre: guayabera blanca, pantalón blanco o de vestir, sombrero de cuatro pedradas y paliacate.

Trajes tradicionales

Son de Madera, La Bamba: