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La danza de la cabeza de cochino

A esta danza se le conoce generalmente con el nombre de Pol kekén palabra compuesta que proviene, según el Diccionario Maya Cordemex, de pool (cabeza de cualquier animal) y kekén (cerdo). Según el profesor Santiago Pacheco Cruz es un "acto original y divertidísimo que celebran precisamente como final de la vaquería". Se baila al ritmo de un sonecito peculiar muy parecido a la primera fase musical de "torito", pero definitivamente mucho más acompasado y lento. Todos bailaban, comenzando por el chik o bufón que cantaba expresivamente en lengua maya y hacía gesticulaciones y cabriolas que causaban hilaridad entre la numerosa concurrencia.

Su desarrollo es el siguiente: "De la casa del jefe de los organizadores" –nos dice Pacheco Cruz en su libro "Usos, Costumbres, Religión y Supersticiones de los Mayas"- sacaban una procesión de la cabeza del cerdo para llevarla a la casa principal como cortesía a los amos (para esto) colocaban en una mesa pequeña bien limpia, una cabeza de cerdo en barbacoa, en jaula arqueada, tejida de madera y adornada con papeles multicolores y cintas angostas, poniéndole además los lados: panes de harina, rollos de cigarros de joloch, mazorcas salcochadas y en pibil, medias botellas de anís; monedas de plata en los ojos (del cerdo) y en la boca un buen trozo de pan blanco conocido generalmente en Yucatán como "francés". La mesita la adornaban de igual manera que el arco de la jaula; en los laterales y al frente prendían largas cintas que asían las bailadoras en traje de vaqueras (es decir, con sombrero y banda), puesto que tenían que bailar (bajo el sol) cuando la llevaran al salón donde la homenajeaban a todo ritual”.

"A las doce en punto (continúa el maestro Pacheco) se iniciaba la ceremonia de salida; un indígena cargaba la mesita en la cabeza y las cintas eran asidas por las "vaqueras"; se anunciaba la salida con cohetes y triquitraques y la orquesta tocaba una alegre jarana especial (pasacalle) que todos bailaban, comenzando por el chik o bufón que cantaba expresivamente en lengua maya y hacía gesticulaciones y cabriolas que causaban hilaridad entre la numerosa concurrencia".

"El chik llevaba la cara pintada lo mismo que el cuerpo desnudo, pues cubría (con un taparrabo) únicamente las partes; (portaba) una diadema de plumas de guajolote en lugar de sombrero y un par de cuernos imitando al diablo, ya que tenía hasta la cola larga; llevaba además una soga vaquera para lazar a los muchachos".

"Le acompañaba su esposa, trajeada toscamente y también con el rostro pintado llevando en las manos una pequeña jícara para pedir limosna y otras más conteniendo maíz, cubierta por una paliacate, que sonaba continuamente para despertar al kekén (cochino). También ella cantaba".

"Así iba la procesión…hasta la casa principal donde los amos y visitantes esperaban. Terminada la pieza que tocaban desde la salida, el chik aprovechaba para anunciar la entrega de la cabeza a los nuevos "diputados" electos que se responsabilizaban de la celebración en el año venturo. El jefe de los salientes pronunciaba una epístola en el idioma maya sin dejar de invocar a sus dioses pidiéndoles protección y salud y que no haya novedad en el lugar para celebrar con regocijo la entrega de la cabeza".

"Después de esto el chik rociaba a todos con balché (bebida embriagante preparada con aguamiel y la corteza fermentada del árbol del mismo nombre) y que según ellos era la bendición que se otorgaba a los nuevos "diputados"; luego bailaban en confusión, tomando parte hasta los amos, el "torito" o el "jarabe" zalamero. Después llevaban la cabeza con las mismas formalidades hasta la casa del nuevo jefe donde se distribuía para la comilona. Cuando no se llevaba a la casa principal por algún inconveniente, era llevada entonces al salón de baile donde le hacían los mismo honores".

 

 

Tomado del libro: "Costumbres de Yucatán" de Luis Pérez Sábido.
1a Edición Mérida Yucatán 1981. Capítulo VIII pág. 134-136