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Zona Arqueológica de Teotihuacán

La Ciudad Prehispánica de Teotihuacán fue uno de los centros urbanos más grandes del mundo antiguo, que llegó a concentrar una población mayor a los 100,000 habitantes en su momento de máximo esplendor. Situada en un valle rico en recursos naturales, Teotihuacán fue la sede del poder de una de las sociedades mesoamericanas más influyentes en los ámbitos político, económico, comercial, religioso y cultural, cuyos rasgos marcaron permanentemente a los pueblos del altiplano mexicano, traspasando el tiempo y llegando hasta nosotros con la misma fuerza y grandeza con que sus constructores la planearon.

La evidencia arqueológica descubierta en el Valle de Teotihuacán revela que durante el período Clásico se desarrolló una de las sociedades urbanas más complejas de toda Mesoamérica, así como que dicha sociedad estuvo altamente estratificada, ampliamente especializada y conformada por diversos grupos étnicos. Elementos distintivos del desarrollo cultural de la sociedad teotihuacana durante el Clásico, han sido identificados en lugares diversos del resto de Mesoamérica, incluyendo otros importantes sitios urbanos como Monte Albán, Cerro de las Mesas, Matacapan, Tikal y Kaminaljuyú.

Para los pueblos que precedieron a Teotihuacán, este sitio tuvo un significado preponderantemente sagrado. Varias fuentes históricas señalan que los aztecas y sus gobernantes llegaron a estas ruinas para orar y celebrar ritos. Posteriormente Teotihuacán fue punto de referencia desde el comienzo de la ocupación española; y en la actualidad es reconocida como uno de los testimonios más sobresalientes del urbanismo antiguo y el desarrollo estatal, por lo que es objeto de interés para investigadores de México y el mundo, que a través de distintas disciplinas científicas continúan explorando su complejidad.

Los vestigios arqueológicos de la antigua ciudad son visitados cada año por miles de personas, haciendo del sitio uno de los mayores polos de atracción turística del país.

El reconocimiento del sitio como patrimonio cultural es universal, pues desde 1987 forma parte de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

 

Descripción del sitio

El área abierta a la visita pública tiene una extensión de 264 hectáreas, donde se concentran los principales complejos de edificios monumentales, como La Ciudadela y el Templo de la Serpiente Emplumada, la Calzada de los Muertos y los conjuntos residenciales que la flanquean, las Pirámides del Sol y la Luna, el Palacio de Quetzalpapálotl y 4 conjuntos departamentales con importantes ejemplos de pintura mural, como son Tetitla, Atetelco, Tepantitla y La Ventilla, además de otros 2 conjuntos de corte habitacional denominados Yayahuala y Zacuala.

La Zona arqueológica cuenta con dos museos especializados: el de la Cultura Teotihuacana y el Museo de Murales Teotihuacanos “Beatriz de la Fuente”, así como una sala de exposiciones temporales ubicada en el edificio conocido como “ex-museo”. Otras áreas en las que se exponen piezas arqueológicas son el Jardín Escultórico y el jardín al sur del Río San Juan; además se cuenta con un jardín botánico de la flora tradicional, un teatro al aire libre y el edificio sede del Centro de Estudios Teotihuacanos.

La entrada a la zona puede realizarse por 5 puertas, distribuidas e interconectadas por un camino periférico empedrado que circunda el área monumental, además hay caminos vecinales que la comunican con los conjuntos habitacionales mencionados.

Rutas de Visita

Por las dimensiones de la Zona Arqueológica resulta muy difícil disfrutar de toda su oferta cultural en una sola visita, sin embargo existen rutas diseñadas para aprovechar al máximo los recorridos, dependiendo de los intereses particulares de cada visitante. De esta forma actualmente contamos con las siguientes propuestas:

Ruta Monumental: Inicia en la Puerta 1 y finaliza en la Puerta 3

Duración aproximada de 2 horas.

Recorrido a través de la Calzada de los Muertos, eje principal de toda la ciudad prehispánica. La ruta de visita recorre el área central de la ciudad y sus principales complejos arquitectónicos monumentales, como son La Ciudadela, el Gran Conjunto, el Complejo Calle de los Muertos con sus ejemplos más notables: Edificios Superpuestos, Plaza Oeste y Grupo Vikking; posteriormente pasa por el Complejo arquitectónico Pirámide del Sol y remata en la gran Plaza de la Luna.

Ruta de la Pintura Mural: Inicia en el Museo de Murales Teotihuacanos (Puerta 3 A) y finaliza en el Conjunto Arquitectónico Tepantitla (Puerta 4)

Duración aproximada de 1:45 horas.

Recorrido trazado para conocer las expresiones plásticas de los antiguos teotihuacanos que quedaron plasmadas en los muros de la ciudad. El Museo de Murales Teotihuacanos “Beatriz de la Fuente” cuenta con uno de los acervos más importantes de pintura mural prehispánica; en él es posible apreciar las técnicas, materiales y temáticas referentes a esta expresión artística. Posteriormente se recorrerán áreas de gran importancia en los que se conservan murales en su sitio original, como es el Conjunto arquitectónico “Jaguares” y el edificio conocido como “Quetzalpapálotl”. La ruta se dirige posteriormente hacia el gran “Mural del Puma”, localizado en la parte norte de la Calzada de los Muertos y finaliza en el conjunto arquitectónico Tepantitla, en donde se puede apreciar uno de los murales más completos y espléndidos de la cultura teotihuacana, conocido como el Tlalocan, así como otros murales de importancia para el estudio de esta antigua sociedad.

Edificios:

Pirámide del Sol

La pirámide del Sol es el mayor edificio de Teotihuacán y el segundo en toda Mesoamérica, sólo detrás de la Gran Pirámide de Cholula. Por sus considerables dimensiones se puede observar a varios kilómetros de distancia. Tiene una altura de 63 metros, con una planta casi cuadrada de aproximadamente 225 metros por lado, por lo que suele compararse con la pirámide de Keops de Guiza (Egipto). La Pirámide del Sol se ubica en la banda oriental de la Calzada de los Muertos.

En los inicios de Teotihuacán, el sitio donde se encuentra la Pirámide del Sol correspondía a una especie de muro con base de talud y desplante vertical sin asociación a otras estructuras. El uso que tuvo esta estructura se desconoce, aunque Sugiyama plantea que pudo servir para delimitar un espacio sagrado. La Pirámide del Sol tuvo dos etapas constructivas, durante la primera prácticamente alcanzó las dimensiones que tiene actualmente. El uso de la pirámide del Sol y el significado que tuvo para los habitantes de Teotihuacán permanece como una incógnita.

En 1971, el arqueólogo Jorge Ruffier Acosta encontró un túnel bajo la pirámide, cuyo acceso se encuentra frente a la plataforma adosada. Los primeros investigadores del túnel ―al que se llama también “cueva sagrada”― supusieron que se trataba de una caverna natural que fue empleada con propósitos rituales, lo que explicaría la construcción del monumento sobre ella. Sugiyama y su equipo han demostrado que la cueva fue cavada completamente por humanos. La estructura del túnel recuerda a las timbas subterráneas de Occidente pues el acceso se lleva a cabo a través de un tiro de 6.5 metros. La cavidad se prolonga hacia el este por aproximadamente 97 metros, al final del túnel―que prácticamente coincide con el centro del edificio― se encuentra una cámara de cuatro lóbulos que, de acuerdo con la hipótesis de Sugiyama, pudo contener una tumba real.

Pirámide de la Luna

La Pirámide de la Luna es uno de los edificios más antiguos de Teotihuacán. Durante el siglo XIX también se conoció como Meztli Iztácual, nombre que Manuel Orozco y Berra recoge en su obra, donde sostiene la hipótesis decimonónica de que Teotihuacán fue una ciudad tolteca. Su forma final la adquirió después de siete etapas constructivas. Tiene una planta aproximadamente cuadrada de 45 metros por lado. Es de tamaño menor que la Pirámide del Sol, pero se encuentra a la misma altura por estar edificada sobre un terreno más elevado. Su altura es de 45 m. Junto a esta pirámide se encontró una estatua llamada Diosa de la Agricultura que los arqueólogos sitúan en época tolteca primitiva.

Esta pirámide se encuentra situada muy cerca de la del Sol, cerrando por el norte el recinto de la ciudad. Desde su explanada se inicia el recorrido del eje principal conocido como Vía o Calzada de los Muertos.

La Ciudadela y la Pirámide de la Serpiente Emplumada

La Ciudadela es un conjunto arquitectónico localizado en la banda poniente de la calzada de los muertos, al sur del curso del Río San Juan. El conjunto forma una gran plaza cuadrangular de aproximadamente 400 metros por lado y fue construido durante la fase Miccaotli, entre los años 150 y 250 d. C. El conjunto de La Ciudadela comprende también la Pirámide de la Serpiente Emplumada, a la que rodean trece templos secundarios construidos sobre una plataforma. Detrás del templo de las Serpientes Emplumadas se encuentran dos conjuntos habitacionales que pudieron estar reservados para la élite teotihuacana. En el centro de la plaza se encuentra un adoratorio con cuatro escalinatas que daban acceso a la plataforma.

La Ciudadela se convirtió en el centro político, cultural y económico de la ciudad de Teotihuacán, sitio que había correspondido al conjunto de la Pirámide del Sol hasta entonces. Las causas de ese desplazamiento del centro de la ciudad son desconocidas, pero podría haberse debido a factores políticos.

La pirámide de la Serpiente Emplumada se halla a una cierta distancia de las dos grandes pirámides, en la Calzada de los Muertos. Fue un descubrimiento arqueológico 1920. Estaba soterrado por una pirámide de paredes lisas, sin ningún tipo de ornamentación.

En un principio se pensó que las esculturas que acompañan a las cabezas de la serpiente emplumada, se trataban de representaciones de Tláloc, ahora se sabe que tratan de representaciones de Cipactli (el lagarto negro que le comió un pie a Tezcatlipoca). Cipactli es un personaje muy importante en las culturas de Mesoamérica, para las que representaba el primer día del calendario lunar de 260 días.

Palacio de Quetzalpapálotl

El Palacio de Quetzalpapálotl (la marpiosa de plumas) es una edificación que fue vivienda de la élite teotihuacana, se cree que fue la residencia de los principales sacerdotes de Teotihuacán. El Palacio se localiza en el ángulo suroeste de la Plaza de la Luna, detrás de la estructura 5 de este conjunto. Para acceder a su interior hay que subir una escalinata custodiada por unos jaguares. Desde la plataforma sobre la que se encuentra el edificio es posible descender al patio central del palacio. Este espacio está rodeado por pórticos que enmarcan los accesos a las cámaras interiores del palacio. Las columnas de piedra están talladas profusamente con representaciones de mariposas y plumas de quetzal, de ahí el nombre del Palacio. Este edificio está relacionado al culto a la divinidad del agua.

  

Una de las subestructuras de este edificio es el patio de los Jaguares. Los muros de esta sección están decorados con escenas que representan jaguares que portan penachos de plumas de quetzal y, frente a ellos, representaciones de caracoles marinos y corazones humanos.

Pintura mural:

Teotihuacán es una de las ciudades prehispánicas que más pintura mural conservan, importantes ejemplos se pueden encontrar en Tepantitla, Tetitla, Atetelco, la Ventilla o en el Museo de los Murales Prehispánicos “Beatriz de la Fuente”, nombre de la fundadora del proyecto “La pintura mural de México” de la UNAM, que desde 1990, registra en fotografías los murales de este sitio.

La pintura teotihuacana se localiza en el exterior de los edificios: en los taludes y los tableros de los basamentos piramidales, y en el interior, en los pórticos, cuartos y corredores. Según Sonia Lombardo, investigadora de dicho proyecto, las primeras obras pictóricas datan de la fase Micaotli (150 – 200 d. C.).

  

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