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Las cactáceas

Alrededor del mundo existen aproximadamente 1,400 especies de cactáceas, de las cuales 913 son mexicanas, y de éstas 724 son endémicas, es decir, que sólo es posible hallarlas dentro del territorio nacional, esto nos habla de la relevancia de nuestro país como el reservorio más importante del mundo de esta familia.

Las cactáceas conforman una familia de plantas con flores exclusiva del continente americano, se pueden observar desde Canadá hasta la Patagonia, que se divide en tres grupos: el primero, que comprende todas las variedades de la familia del nopal y el xoconostle, que se distinguen por sus tallos anchos y aplanados de forma ovalada, así como el género de las cylindropuntias, que en México se conocen como choyas y tencholotes, y que se caracterizan por sus tallos cilíndricos cubiertos de espinas; el segundo grupo corresponde a los cactus redondos, en forma de barril y aplastados, como las biznagas, las liendrillas y el peyote y a los alargados, como los órganos, los cardonales o los candelabros, dentro de este grupo se cuentan las especies más longevas, algunas de ellas pueden llegar a vivir hasta 500 años. Por último, el tercer grupo lo componen los cactus más primitivos, los cactus con hojas, como el árbol del matrimonio.

Las cactáceas habitan principalmente en las zonas áridas y semiáridas, que ocupan el 27.2% del territorio nacional, aunque también pueden llegar a vivir en lugares cálidos y húmedos. De hecho, su presencia es una de las razones que hacen de los desiertos mexicanos ecosistemas tan especiales y llenos de vida. El área de distribución de las cactáceas comprende una gran parte de la zona norte y centro de la república, pero la mayor concentración se localiza en los desiertos de Sonora y Chihuahua, así como los valles de Hidalgo y Querétaro, y el corredor Tehuacán-Cuicatlán, que une los estados de Puebla y Oaxaca. Las cactáceas han estado íntimamente ligadas a la historia y cultura de México desde épocas prehispánicas. El nopal es parte de nuestro escudo nacional y uno de los componentes básicos de nuestra alimentación. Para la etnia huichol, el peyote es parte medular de su cultura y su religión, esta cactácea de propiedades alucinógenas, a quien ellos llaman por el nombre de hikuri, es utilizada en ceremonias rituales para conectar los mundos terrenal y divino.

Las propiedades nutritivas y medicinales de los cactus constituyen un campo que aún necesita ser estudiado y aprovechado. El nopal, uno de los alimentos más tradicionales de nuestro país, posee extensas propiedades nutritivas y terapéuticas: contiene una importante cantidad de fibra, también es fuente de calcio y es rico en vitaminas A, B, B2, C y K. Además de su rico sabor y su versatilidad –puede prepararse en ensaladas, sopas, asado, o en licuados— tiene grandes propiedades terapéuticas, pues regula los niveles de azúcar en la sangre, por lo que se ha vuelto popular en los tratamientos para enfermedades como diabetes y obesidad; además, el consumo de nopal ayuda a controlar los niveles de colesterol, tiene propiedades antibióticas y actualmente se realizan estudios en cuanto a sus efectos sobre las células malignas. Además del tallo, el fruto del nopal, la tuna y el xoconostle, también son comestibles y a las semillas del xoconostle se les atribuyen propiedades medicinales para fortalecer los huesos y combatir la diabetes. Hay muchas otras variedades de cactáceas que también son comestibles, como las biznagas, que se preparan en dulce, la pitahaya o fruto del dragón, así como el fruto del saguaro.

Por sus extrañas y fascinantes morfologías, las cactáceas se han convertido en codiciados objetos de colección, lo que ha llevado a que muchas de estas especies sean removidas de sus lugares de origen y comercializadas de manera ilegal, en muchas ocasiones en el extranjero. Derivado de este comercio, así como del cambio de uso de los suelos antes silvestres a áreas de cultivo y pastoreo, muchas especies de cactáceas se encuentran hoy en día en riesgo de extinción. Uno de los fenómenos más preocupantes para los investigadores son los turistas que vienen de países como Estados Unidos, Suiza, Alemania o Japón con la finalidad de recolectar tantos ejemplares de cactáceas como les sea posible, con el fin de llevárselos a sus países para su uso o consumo personal. De acuerdo con especialistas en el área, este tipo de turismo llega a un lugar, recolecta cuantos ejemplares pueda, y posteriormente se va a otro sitio para repetir el procedimiento. Este interés contrasta con la indiferencia de muchos mexicanos, que ignoran la gran diversidad de cactáceas y simplemente las destruyen para convertir las tierras en terrenos agrícolas.

Hoy en día se realizan grandes esfuerzos para conservar esta importante riqueza de nuestro país. Se ha logrado cultivar con éxito algunas especies que estaban casi desaparecidas y se planea repoblar sus áreas originales de distribución.